Los niños y niñas no siempre tienen palabras para explicar lo que sienten, y muchas veces lo expresan de otra forma: con rabietas que antes no tenían, con miedo a separarse, con problemas para dormir, con cambios en el comportamiento en casa o en el colegio. La terapia infantil ofrece un espacio pensado para ellos, donde puedan expresarse a través del juego y sentirse comprendidos.
Cuándo puede ayudar
Acompaño a familias ante situaciones como miedos que interfieren en el día a día, dificultades para gestionar la rabia o la frustración, problemas de conducta, procesos de adaptación (una separación de los padres, un cambio de colegio, la llegada de un hermano), baja autoestima, dificultades para relacionarse con otros niños, o momentos de duelo. También trabajo con niños que no tienen un problema concreto, sino que sus padres notan que algo ha cambiado y quieren entenderlo a tiempo.
Cómo son las sesiones
Trabajo principalmente a través del juego, que es el lenguaje natural de la infancia, adaptando cada sesión a la edad y al momento del niño o niña. En paralelo mantengo una coordinación cercana con la familia: los padres son una parte esencial del proceso, y las pautas que trabajamos en consulta solo funcionan si se sostienen también en casa. El ritmo lo marca siempre el niño, sin forzar ni adelantar etapas.
Qué pasa en la primera sesión
La primera cita suele ser con los padres, sin el niño presente, para conocer la situación con calma y con la libertad de hablar de todo. A partir de ahí planificamos juntos cómo empezar el proceso con el niño o niña de la forma que mejor encaje.



