La terapia de adultos no tiene un único motivo de consulta: cada persona llega con su situación, su momento vital y su forma de estar en el mundo. Lo que sí es común a todas es la necesidad de un espacio propio, sin prisa y sin juicio, donde poder pensar en voz alta y entender mejor lo que se está viviendo.
Situaciones habituales en consulta
Suelo acompañar procesos de ansiedad, bajones de ánimo prolongados, duelos, cambios vitales importantes (una separación, un cambio de trabajo, una mudanza), dificultades para poner límites o gestionar relaciones, baja autoestima, o simplemente la sensación de estar desbordado sin saber muy bien por qué. También acompaño a personas que no atraviesan una crisis concreta, sino que buscan conocerse mejor y tomar decisiones importantes con más claridad.
Cómo son las sesiones
Cada proceso es individual y se adapta al ritmo de la persona. Al principio dedicamos las primeras sesiones a entender la situación con calma: qué está pasando, desde cuándo, qué se ha intentado ya. A partir de ahí trabajamos con herramientas concretas para gestionar las emociones, cambiar patrones que ya no ayudan y fortalecer los recursos propios, siempre respetando el tiempo de cada persona. No hay una fórmula única: el enfoque se adapta a lo que cada proceso necesita.
Qué pasa en la primera sesión
La primera cita no compromete a nada. Es un espacio para contar qué te trae, para que pueda entender tu situación y para valorar juntas cómo puedo ayudarte. No hace falta llegar con las ideas ordenadas: basta con venir.



